Titulares de El País

Tremendita y Arcángel, dos caminos nuevos del flamenco se cruzan en Sevilla

La veterana Bienal de Flamenco de Sevilla, que está celebrando su 24ª edición desde el pasado 3 de septiembre, siempre ha tenido el cante como emblema, y prueba de ello es que comenzó con una gala en conmemoración de los 100 años del nacimiento de la Ópera Flamenca y que se clausurará, el próximo 3 de octubre, con un homenaje a la cantaora Carmen Linares, que celebra los 30 años de la publicación de su magna Antología de la mujer en el cante. Entre la amplia oferta que el evento ofrece, dos artistas que fueron precoces y lucen una gozosa madurez, Tremendita y Arcángel, presentan sus personales aproximaciones a la disciplina, distantes en lo formal, pero unidas por la búsqueda de nuevas formas de presentación de este arte. Amantes ambos del viaje (de los procesos creativos) más que del destino.

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La cantaora Rosario La Tremendita actúa durante la presentación de la 25 edición de Flamenco Festival Nueva York.
Cultura en EL PAÍS

Vuelven Sandra Bullock y Nicole Kidman, las brujas que fueron demasiado brujas para el público de los noventa

En estos días de promoción de Prácticamente magia 2, Sandra Bullock, protagonista y ahora también productora, con Nicole Kidman, de la película sobre las Owens, una familia de brujas, recordaba cómo en 1998, cuando se estrenó la primera parte, los días frente a los micrófonos no fueron tan placenteros como ahora. “No fuimos bien recibidas porque éramos demasiado brujas, demasiadas mujeres, demasiado en general”, ha recordado la actriz en varias entrevistas. Las críticas en los medios especializados fueron implacables y la taquilla, un fiasco. “Pero aquí estamos, y qué suerte tenemos de seguir para poder cosechar los beneficios y las recompensas de nuestro trabajo. Resulta que hicimos algo bonito, simplemente llegó 28 años demasiado pronto”.

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Cultura en EL PAÍS

El último presidente de la Segunda República

José Maldonado, último presidente de la República, en diciembre de 1981.

De regreso del exilio, durante la Transición, todos los días recorría el mismo itinerario. Salía de casa, situada en un barrio residencial de Oviedo, atravesaba el parque de San Francisco, pasaba por la plaza de la Escandalera, se confundía en el trajín de la calle de Uría, daba una vuelta al claustro de la vieja universidad y luego deshacía el camino andado. Parecía un jubilado perdido en el tráfico de una capital de provincia, uno de esos ancianos anónimos que echa migas a las palomas. Tenía la piel fina, de limón tostado, con los párpados oblicuos detrás de los cristales, se movía con modales antiguos, de cortesía masónica, con la esencia de un frasco que se rompió en 1936. Muy pocos sabían que aquel anciano llamado José Maldonado fue el último presidente de la Segunda República Española.

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